El aire maldito, 2017

Instalación.
Video monocanal, sonido estéreo, espejos.


En una sala oscura, un video proyecta la danza que realizan dos destellos de luz imitando los movimientos gravitacionales que desarrollan los astros en la galaxia. El lugar es invadido por un sonido de altos contrastes de graves y agudos inspirados en los temas sintéticos de John Cage y los instrumentos experimentales de Björk; que reproducen la exacerbación de una naturaleza biológica y microscópica que es imperceptible a simple vista, situándonos en un espacio extraterre nal. Sobre el piso, se refleja con espejos rotos las dimensiones del video. Sin embargo, el cristal no solo está dividido en partes, también parece haber implosionado, regando a su alrededor destellos de partículas que lo componían, como si se tratara de un big bang. La sala, transmutada a espacio cósmico, plantea interrogantes acerca del misterio del origen y la creación, sobre lo real y la ficción.